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La clase de religión enfrenta un gran desafío

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

El 4,7% de los estudiantes de enseñanza media en Chile elige la clase de religión de forma voluntaria. Es un número pequeño — y es una señal importante.

No significa que los jóvenes chilenos hayan perdido interés en las preguntas de sentido, en la espiritualidad o en la fe. Significa que la forma en que esas preguntas se trabajan en el aula no está conectando con su experiencia real. La distancia no es entre los jóvenes y la fe — es entre los jóvenes y una clase que no habla su idioma. El problema tiene nombre: desconexión, soledad y falta de recursos


Las clases de religión que no logran conectar comparten características comunes: son excesivamente teóricas, distantes de la experiencia cotidiana del estudiante, y son impartidas por docentes que trabajan en solitario, sin comunidad de práctica y con recursos limitados.

El profesor de religión es uno de los docentes más solos del sistema escolar. Muchos no tienen pares con quienes conversar sobre sus desafíos pedagógicos. No tienen planificaciones que realmente respondan a los contextos plurales de sus cursos. Y la tensión entre la fidelidad al Evangelio y la relevancia para un adolescente del siglo XXI no tiene respuestas fáciles.

Pero sí tiene respuestas.


La clase de religión puede ser un espacio de juego, conexión y sentido


Cuando la clase de religión parte de la experiencia real del estudiante — de sus preguntas, sus miedos, sus relaciones — y propone a la persona de Cristo como respuesta viva y no como doctrina abstracta, algo cambia. Los estudiantes participan. Los docentes recuperan el sentido vocacional de lo que hacen. Y la asignatura cumple lo que siempre prometió: acompañar a los jóvenes en su búsqueda de sentido.

Eso requiere metodología. Requiere planificaciones bien diseñadas. Y requiere que el docente no esté solo.


Trabün: 119 colegios, 85.282 estudiantes, 13 regiones


El Programa de Religión Católica de Fundación Trabün está validado por la EREC, cuenta con el aval de la Conferencia Episcopal de Chile y opera hoy en 119 colegios de 13 regiones del país. Ha alcanzado a 85.282 estudiantes y capacitado a 400 profesores de religión. Con una metodología lúdica y centrada en el vínculo, planificaciones completas para todos los niveles desde NT1 hasta IV medio, el programa está construido exactamente para responder a los desafíos que la clase de religión enfrenta hoy.


En 2026, decidimos compartir lo que sabemos — de forma completamente gratuita. Recursos, herramientas y contenido educativo para la clase de religión, directo al correo de los docentes y equipos pastorales que trabajan este desafío todos los meses.





 
 
 

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